La respuesta honesta es que no hay mala época para estar en esta colina — solo luz distinta y motivos distintos. Así se desdobla el año.
Verano (julio–septiembre)
Caluroso, seco y vivo. Es la cosecha y las Fiestas de la Vendimia, el valle en su punto más concurrido y festivo. Días cálidos hechos para la alberca; tardes largas. Reserva con mucha anticipación — es temporada alta y todo el valle está solicitado.
Otoño (octubre–noviembre)
La favorita de muchos. Baja el gentío de la cosecha, la luz se suaviza y las vinícolas vuelven a estar tranquilas. Días cálidos, noches frescas y las vides cambiando de color. Una época fácil y sin multitudes.
Invierno (diciembre–febrero)
Fresco y claro, y discretamente hermoso. El valle está verde por las lluvias, las vinícolas están en calma y la casa enciende su fuego de noche. Trae una capa para las tardes; el desierto se enfría rápido al oscurecer.
Primavera (marzo–junio)
Colinas verdes, flores silvestres, clima templado y días largos antes del calor del verano. Una temporada amable y bonita, y la alberca ya se va entibiando.
Elijas el mes que elijas, el concierge puede decirte qué estará en flor, en barrica o en el calendario, y moldear tus días en consecuencia.
